The Swedish Teory of the Love. La solitud occidental

El documental que origina esta reflexión puede visualizarse aquí en inglés: https://www.youtube.com/watch?v=0UfkSthddCE&ab_channel=LeonardoRICO

“La superindividualidad de ahora está poniendo el tema de las identidades como algo fundamental” 

Los países más pobres tienen un tipo de preocupaciones, relacionadas con la supervivencia: La salud, obtener comida, un techo. Survival values. 

Los países más ricos tienen otro tipo de preocupaciones, una vez cubiertas las necesidades básicas. Se centran en la búsqueda de la plenitud, la propia carrera, la expresión personal. Self-expression values. 

En los primeros casos, dónde la supervivencia es el valor más importante, los humanos encuentran en los valores de la comunidad y el colectivo, posibilidades de reforzarse y prosperar más. 

Pero son las preocupaciones de los países ricos los que se ven reflejadas en este documental. Una situación de abundancia que busca la liberación de la dependencia con los otros. Todo el mundo va a la suya, y paradójicamente, nos está convirtiendo en seres infelices cada vez más aislados. 

¿Pero que es lo que ganamos para elegir el camino de “la solitud”? ¿Hemos desarrollado cierta indiferencia hacia el otro, en pro de una mayor autonomía individual? 

El caso paradigmático de esto se sitúa en Suecia. Este documental nos habla de esta sociedad y de cómo la “ingeniería social” que ahí se puso en marcha, ha desarrollado una sociedad solitaria, sin refuerzo social, que busca el progreso individual por encima de todas las cosas. Con el estandarte de la independencia como valor preciado por sus habitantes. 

¿Pero esta independencia y autonomía nos hace más felices? Hemos perdido la habilidad de negociar, de sociabilizar con el otro, de gestionarnos como grupo. La posibilidad de apreciar la realidad de la diversidad humano. Hay muchas formas de ser humano, pero ahora parece que sólo importa la forma propia. 

Pero la consecución de los hechos indica otra cosa…al final de la independencia absoluta sólo encontramos vacío y soledad. 

Nos hemos dotado de herramientas que crean la sensación de estar en contacto con el otro, pero que no nos exigen ningún esfuerzo con él. Se crea la sensación de sociabilizar, sin necesidad de implicación, y así sustituimos la auténtica lucha por el bien común. Un ejemplo lo es nuestra vida on-line. Una comunicación sin implicaciones para el sujeto. Estamos conectados hasta dónde queramos, y luego, simplemente, dejamos de estar conectados y de comunicarnos. Así de simple, no hay ningún trato social, ni ninguna dedicación para el colectivo. 

Zygmunt Baumann en este documental afirma: 

“La felicidad nace de haberse encarado a los problemas y haberlos superado. Este tipo de felicidad se pierde con la comodidad” 

Y esta comodidad nos la ofrece internet, en otros. El mundo virtual ha creado el concepto de comunidades, para sanar parcialmente la necesidad de contacto que nos caracteriza como humanos, como seres sociales. La “familia” virtual, exige siempre menos dedicación por parte del sujeto, pero nos hace perder paulatinamente, la magia del contacto diario con el otro, de los gestos, del lenguaje no verbal, de empatizar con una mirada, de comprender los deseos de los otros y además entender que hay muchas formas de ser humanos y que todas deberían ser respetadas. 

Creo firmemente en aquello que dice…la pobreza material del 3r mundo…se sustituye por pobreza espiritual en el 1r mundo. 

¿Y eso es lo que deseamos? ¿Vivir sumidos en nuestra individualidad? 

Yo misma a menudo me encuentro enjaulada en mi propio pensamiento. Soy consciente que adopto esta postura para protegerme, para no sufrir los obstáculos de la observación y el reconocimiento social al que me somete la sociedad occidental impaciente y demandante. Pero lo que también me muestra, es que poco a poco, me convierto en un ser más egoísta, más encerrado en mi propio pensamiento y mis propios valores. Y sobretodo con menos capacidad para apreciar la diversidad de los demás. 

Lo sé, mi actitud a día de hoy, es cobarde. Pero estoy en proceso de cambio. Por lo menos de constante revisión para atacar a estos aspectos y mejorarlos. Si la comodidad ya es una característica de nuestra sociedad, por lo menos, no dejarse llevar por ella, sino apuntar a la revisión continua de valores y acciones propias y sus afectaciones al colectivo. Cobarde sí, pero conformista no. 

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