¿Merecemos el Arte?

Cada planta pide su tiempo y debe encontrar sus propias raíces. No sirve compararse con los demás. Confía en tu criterio, así tus errores serán propios y no de otros. 

Los humanos hemos adoptado los ritmos acelerados de la producción capitalista. El lema “Quién da primero, da dos veces” es una idea maquiavélica que se ajusta a la perfección a las bases del capital. 

J. A. D. Ingres decía: “Hay que ser de la época que tú vives” 

¿ Y SI MI ÉPOCA ESTÁ EQUIVOCADA?

Esta época que no me deja el tiempo y que me impone olvidos. Sin raíces no hay memoria. Sin arraigo no hay transmisión, no hay herencia.

El arte puede ser el consuelo. Podemos concebir la poesía como un consuelo, cómo un arraigo a la vida. Cuándo nos niegan la memoria, el arraigo desaparece, y perdemos parte de lo que somos. 

¿TIENE SENTIDO HACER ARTE EN NUESTRO CONTEXTO? 

Nuestra historia ha negado su pasado. ¿Merecemos la poesía? ¿Mi contexto actual merece la poesía? ¿O debe reservarse a contextos dónde se necesita realmente el consuelo, asegurar de nuevo el arraigo de las personas a la vida?

Una compañera, nos muestra una poesía y una canción. Ambas piezas muy relacionadas con su familia, hablan del terrible contexto que se está viviendo en Venezuela. 

La canción ( minuto 9′ ): https://www.youtube.com/watch?v=W8SnRPbiGH8&ab_channel=NPRMusic

La poesía: https://oriettedangelo.com/2016/02/13/constancia-del-azufre/

A partir de lo comentado anteriormente, la lógica seria afirmar que un país como Venezuela, en su dramática situación, tiene razones para crear arte que pueda proyectarse al mundo entero, y así explicar su situación de emergencia a los demás.

Pero lo que además se ve a partir del videoclip y en la poesía, es que quizá la voluntad principal de estos artistas no es proyectarse al de afuera, que también, sino que se juntan buscando el consuelo en la unión, el sentirse acompañado por los iguales. En las dos aportaciones de mi compañera vemos personas gravemente afligidas por la situación de su país, que se cogen de las manos entre ellos y buscan el soporte mutuo, la unión del pueblo para superar estos momentos delicados.

A raíz de eso, la música, la poesía, los films, no sólo existen como consuelo, sino también como memoria. La memoria de no olvidar lo que pasa en cada contexto.

Una tercera función con una implicación más evidente es la de agrupar personas físicamente. Reunir personas con emociones afines y compartirlas, hacerlas compartibles, en sitios dónde a menudo la represión de la palabra y los actos es uno de los más severos castigos. 

¿Entonces, merecemos hacer arte en nuestro contexto (España, Europa…)? 

Por supuesto que sí. Quizá fríamente pensemos que no necesitamos consuelo, o en nuestra obsesión individualitzante, que no necesitamos reunirnos con los demás. Pero si no hacemos arte nos olvidamos de quiénes somos. Y eso es irremediable. Aunque por fortuna no tenemos situaciones de guerra, ni de extrema represión militar o estatal… también tenemos lo nuestro, hay cosas que deben ser luchadas, hay cosas que deben ser compartidas. El consumo de cultura occidental tiende a subordinarse a la banalidad, pero brotan y deben brotar siempre propuestas interesantes que hablan de situaciones que se viven en nuestro contexto, y, aunque a menudo carezcan de emergencia social y la inercia colectiva las evite, requieren, del mismo modo, ser formalizadas en arte. Construyendo así memoria.

Si con el sentir creamos arte, aquí también sentimos desidia, sentimos represión, sentimos el engaño del capital, y la saturación de los procesos, sentimos la superficialidad y sentimos las injusticias en pro del mercadeo y en contra de la vida, humana y animal. Necesitamos dejar constancia de ello.

Aquí también hay cosas a las que debemos cantar, recitar o narrar.

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *